Cargo sueños espejados de labios costarricenses.
Complejo.
Fue la danza del uno y su imaginario,
(no tan imaginario)
Sólo que tomó el morbo gangrenoso de la hermana distancia
(la perra)
y el gran charco es más complejo en sus labios agolpados de fibra divina rosada húmeda latente,
que llama y azora la fibra a la mía,
temblorosa deseosa callejuela de cantos desmembrados.
Desnuda y de pie frente a su majestad labios carnosos
imagino el festival de fibras.
Desde las comisuras y por todo el borde, me jacto de ser mayor postor
por el sabor seguramente sedoso de la pieza dulcísima con un secreto musculoso interno incluido.
Y voy al sur.
Allá habita la pieza mágica de atracción a féminas,
algo cónica, algo puntuda,
norte sur, sur norte, norte norte norte te te….
Al norte de nuevo los labios,
sedoso divino rosado húmedo latente norte.