Cansancio Ajeno

Intentaré decirlo sutilmente:
Te recomiendo altamente ser secuestrado por mí.
Una cama.
Un tatami.
Una hamaca.
Ahora, como cada noche,
sólo quiero robarte,
encerrarte,
y verte dormir.

Plácida,

Sosegada,

Profundamente;

Seguir tu respiración y fijar en mí tu rostro relajado.
Sí, detrás de la fiera sexual
está la ternura tímida pero ferviente,
dudosa en llevar ese sentimiento a través de su cuerpo,
hasta sus dedos,
y concentrarse mucho, con mucha fuerza…
y transmitirlo a tu pelo, también agotado, pero alegre de afecto.

Si supieras que para ella
no somos más que dos hilos de viento trenzado trenzados
y  sonríes entre sueños
para mi disfrute y tu bienaventuranza
(ah, también desearía ella no sólo disfrutarla, y ser su segundo motor,
ser madre de una criatura exclusivamente feliz)
Y así es como entre noches te llevo a las mías,
si conocieras lo dulce de aquella dimensión, amarías lo furtivo de ese secuestro taciturno…

Pero ya me callo y la callo,
y te dejo ser, despierto…

2 pensamientos en “Cansancio Ajeno

  1. Tal vez deba ser secuestrdo implorando ser libertado entre las garras del secuestro que firme me invento u andar entre tu cuerpo, sondeando cada centimetro a la 13ava de tu ser a una velocidad de 15 centimetros por segundo y escuchando el bailar y el sonreir de tu mirar entre los ojos grandes, dejandome llevar y ser feliz entre ti y las estrellas del cielo, aquel testigo mudo de un atraco dulcemente fiero

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