De Dragones y Amarillas

La sombra sacó una mano y me arrastró a su interior.

El señor que nos servía de guía nos advertía sobre las flores. Por primera vez, el cielo no se reflejaba en el lago; lloraba en remolinos estáticos grisazules no muy profundos en las alturas, pero lejos, como un holograma gelatinoso y palpable. Descendíamos los escalones de piedra o cristal ámbar para alcanzar la orilla. Las telillas de un amarillo mostaza claro transparente de forma redonda y finas líneas, asustadas por los pasos, descargaron impetuosamente el chorrazo de agua sobre nosotros, risueños pero no sorprendidos. Di marcha atrás para repetir la escena y robarme aunque sea su aspecto en algunos megas de belleza indecible. Caminé nuevamente. No sentí sino el brillo rosáceo cegándome instantáneamente. Las flores ahora estaban abiertas y sus campanas, antes globos acuíferos, se inclinaban dejando ver el final de su tristeza. El grupo se encontraba atento al lago, como en espera de algo. Nadie parecía sorprenderse por la limpidez del púrpura del fondo ni el mágico dragón marino que giraba en espirales luminosos, a veces color rosa, pero casi siempre rojo. Lo miraba con extasío, y miraba la escena. Se desaparecía por el fondo a la derecha, y le seguía con angustia de amante en desgracia. Todos, menos aquel 10 metros atrás en el camino, indiferente a todo, enrollando y halando del cable de la cámara. 15 metros detrás de mí era imposible verme, estaba sólo la camisa y el pantalón blanca y negro manipulando el cubito plateado, el cielo, el camino, las amarillas, el grupo de gente a la orilla del lago. Mis ojos fijos en la no transparencia del agua, buscando trazos de luz roja, pero toda mi atención en el movimiento magnético que provocaban esas manos transparentes que delicadamente salían de la camisa. Un leve movimiento de sus dedos y rotaría rápidamente hacia el sol o alguna luna, a cualquier velocidad luminosa, para danzar sobre su vértice, cara o arista o estrenar nuevo destello sonoro. Todos ya regresaban. Acostada entre ámbar y pasto, a borde de lago, esperaría el regreso de mi nuevo amor desde las profundidades de permanganato, a base de agua de amarillas y fuerza vital cubística plateada, hasta que a la sombra le invada la desesperanza, y me regrese.

2 pensamientos en “De Dragones y Amarillas

  1. siguiendo con la tradición de los cortos, corpus aqua yellows;
    nociones chemical..
    aproximaciones a figuras astrales
    pasión-camara-y cubística
    nuevas himplas desde las gramitas rutilantes o seres electromagnetiques
    nos sigues dando las esferas turquesa/ambar
    nos extraes los cuadrantes visuales para las madrugadas
    thanx!
    hay entelequias limpias en el pixel😛

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