Who is like God?

I sense the man

but defining him is the art

of interring bullets into a wall

of feathers

of mingling the air within their barbs

until one grasps his breath

and observes his essence:

are you like God or aren’t you?

If I were inhaled into your awoken tissues

and BloodBalled the wall,

If every quill were an idea

dormant at the threat of bloom,

could we lie on them on broken night crystals?

If time branched among sheets of ice

and on millions of instants I learned your body,

If lying on each other networked every neuron and thought,

could I yell Eureka?

If you weaved medullas and pierced tongues

to a domain-range sonata

doodling axes through sweaty umbilici,

fluttering under curves around limits through

the inflections of silence

Will I find proof of divinity?

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Poema de no amor

 I don’t know if I saw you
If I would kiss you or kill you.
Bob Dylan

Hay ese cliché
y no en vano.
Aún con ese tu rito de masticar cayenas
sobre mis pechos
y el recuerdo de la niña en eNagua
vaciando el Atlántico con una cuchara,
no te toca amor en poema.
A ti te dedico mi suela perdida de inviernos
y la sábila que baja
dentre mis piernas,
el tenedor que clava la mano del ladrón
para regresar a mi lengua,
la pesadilla dentro de la pesadilla
en que alacranes se suicidan aunque ganen.
-No hay rosas rojas ni finas yeguas-
aunque solo desee tus manos en mis costillas
te regalaré orejas,
un océano nauseabundo de cartílagos
y un pincel para juegues con sus cenizas.

Entrecortado

Cargo sueños espejados de labios costarricenses.

Complejo.

Fue la danza del uno y su imaginario,

(no tan imaginario)

Sólo que tomó el morbo gangrenoso de la hermana distancia

(la perra)

y el gran charco es más complejo en sus labios agolpados de fibra divina rosada húmeda latente,

que llama y azora la fibra a la mía,

temblorosa deseosa callejuela de cantos desmembrados.


Desnuda y de pie frente a su majestad labios carnosos

imagino el festival de fibras.

Desde las comisuras y por todo el borde, me jacto de ser mayor postor

por el sabor seguramente sedoso de la pieza dulcísima con un secreto musculoso interno incluido.


Y voy al sur.

Allá habita la pieza mágica de atracción a féminas,

algo cónica, algo puntuda,

norte sur, sur norte, norte norte norte te te….

Al norte de nuevo los labios,

sedoso divino rosado húmedo latente norte.

Descarga

Con su reacción consistente de sonoros  acrónimos de internet de origen anglosajón en letras mayúsculas y una notoria repetición de caracteres, olvidé lo que quería decirle desde antes de arribar. Iniciaría expresando lo peculiarmente bello que estaba el cielo esa noche y que, durante el camino a casa, miraba fijamente la oscuridad traicionada por las estrellas, anhelando tenerlo a mi lado admirando la infinidad de astros que no vemos, mostrándole mis constelaciones favoritas e  imaginándonos dueños de una, o de sus intersticios.

Quizás luego diría que he logrado romper otro eslabón de mi introversión, y que ya me quedan pocos.  Me he activado en COSECOL: empiezo a opinar, preguntar y no sentir miedo por ello. “¿Qué te parece la entrada? ¿Qué me recomiendas?” “las reacciones han sido muy favorables… disculpa por el otro día preguntar si estabas en una… y no preguntar si querías estarlo…”. Todo dio vueltas en mi cabeza durante  horas, esperando que el circulito gris fuera nuevamente rojo y recuperara la oportunidad de dejarlo salir, todo lo que faltaba por decir y todo lo que deseo no haber dicho. Sentimiento no grato sentirse fuente de molestia, saber que disculparse es inútil y no poder hablarlo, porque estás a dos-clicks-cerrar-sesión/aparecer-invisible/bloquear y carajo son las tres, pero sigue gris. Entonces le tomo odio al indefenso, porque ha 3 horas que voy mirándole y aún no estás de vuelta.

Creo que si te escribo, me acerco más a ti. Te encuentras en mi dimensión personal, acogido en su tibieza, y ahí doblo, desdoblo, acaricio y exprimo, hasta que cada palabra lleve algo del conjunto mágico y lo conserve de regreso a la dimensión pública real.  Entonces me lees.  Lo peor es que cuando escribo, más se sabe de mí… ¿te interesa?

(Momento solemne  interrumpido por un estudiante, más frustrante aún)

Cansancio Ajeno

Intentaré decirlo sutilmente:
Te recomiendo altamente ser secuestrado por mí.
Una cama.
Un tatami.
Una hamaca.
Ahora, como cada noche,
sólo quiero robarte,
encerrarte,
y verte dormir.

Plácida,

Sosegada,

Profundamente;

Seguir tu respiración y fijar en mí tu rostro relajado.
Sí, detrás de la fiera sexual
está la ternura tímida pero ferviente,
dudosa en llevar ese sentimiento a través de su cuerpo,
hasta sus dedos,
y concentrarse mucho, con mucha fuerza…
y transmitirlo a tu pelo, también agotado, pero alegre de afecto.

Si supieras que para ella
no somos más que dos hilos de viento trenzado trenzados
y  sonríes entre sueños
para mi disfrute y tu bienaventuranza
(ah, también desearía ella no sólo disfrutarla, y ser su segundo motor,
ser madre de una criatura exclusivamente feliz)
Y así es como entre noches te llevo a las mías,
si conocieras lo dulce de aquella dimensión, amarías lo furtivo de ese secuestro taciturno…

Pero ya me callo y la callo,
y te dejo ser, despierto…

Buscaminas

Después de todo es gratificante saber que uno no está tan solo. No físicamente, sino al nivel de las ideas. Ciertamente, hay muchas más de las que conozco, aunque frente a la totalidad humana sea una cantidad insignificante. Aquí, en nuestro pedazo de isla, no es tan común encontrarse por accidente con quien se atreva a estar sobre el promedio y, simplemente, piense. No todos desafían las imposiciones.   Es quizás cuestión de hurgar entre aquellas mentes sedientas de verdad disfrazadas de un animal de dos patas ordinario (de esos con un trozo de cartón a cada lado de la cara y una soga al cuello, tirada por algún cínico que regala pollos y salamis, o por una música asquerosamente pegajosa que se describiría bastante bien con diversión, alcohol y sexo, o quién sabe por qué o quién más… aquí nunca se sabe).

Me enamoré espiritualmente de una de esas personas, cautivante a mis ojos críticos y apreciadores de la unicidad. Me sumergí en su mundo abierto a mí a través de conversaciones curiosas pero inútiles y otras tantas no tan inútiles, de piezas musicales impresionistas y variadas, de artículos científicos y compañía virtual. Quince kilómetros de distancia son una simple nimiedad cuando se ha de satisfacer una necesidad del alma. Con un par de gotas de descaro me atreví a agregarlo a mi cortísima, exclusiva lista de amigos potenciales, a sabiendas de que a la vez…

No creo totalmente en lo sentimientos, pero vivo como si realmente lo hiciera. Disfruto olvidar que el ser humano es una máquina resultante de un largo proceso evolutivo, dirigida por un espeluznantemente eficaz centro de comando, y que nuestras emociones no son sino el resultado de ciertas descargas químicas. Entonces, me entrego a la libertad de confiar, creer, sentir, querer y amar; en lo más recóndito, una parte de mí ansía reciprocidad, amistades y amores eternos. No es en particular inocencia, pero he perdido en las transiciones entre dimensiones el miedo a ser decepcionada, traicionada y engañada.  Ésta, mi verdad humana, la muestro al desnudo a aquellos y aquellas quienes hacen perdurar mi fe: mis musas.